23/9/10

Insolencia


Huyen de las madrigueras los bostezos rotos, de hambre y sed agonizan los besos del ensueño en la vigilia: la esfera de fuego -diablura divina de los péndulos, la vida y el amor-, se apaga. ¡Nerón, me dije, has incendiado Roma!. En las mañanas, bajo un sol dantesco, un hálito de cordura diamantina refresca la mirada, y el rictus adusto deviene en atemperado sentido del humor (casi siempre, sentido de lo trágico). Atardece, y la lluvia -la tenue o atolondrada lluvia-, estalla en el tímpano con sus mil tortugas de apesadumbrada alegría. La luz no mata luz: es la fauna y la flora del viajero. Mira el cielo, musité mientras el reino de la noche brilla en su oscuridad, mírala, mírala, sí, la luna, allá, a lo lejos, soberana de milenios estuvo cuando tú naciste y seguirá ahí cuando vuelvas a la tierra, a las raíces de la tierra. A la felicidad se la compra en un boulevard. Se la reconoce x las 2tibias q tachan a la calavera.

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